Otra Mirada…
La mayor parte de nuestra vida transcurre bajo un techo.
Quienes tenemos la suerte de contar con uno, sea propio o no, vivimos allí mucho más de lo que a veces reconocemos. Allí imaginamos y proyectamos nuestros primeros pasos. Invitamos a nuestros amigos a jugar. Nos protegemos cuando el mundo se siente amenazante. Atravesamos cosas lindas y feas. Compartimos lugares, momentos, silencios, comidas, conversaciones, pérdidas, celebraciones y sueños.
Un hogar es ese espacio físico que simboliza mucho más de lo que vemos a simple vista. Es el lugar que elegimos dejar cuando sentimos que necesitamos construir algo propio. También puede ser el lugar al que volvemos cuando queremos sentir cerca la infancia, o aquel al que soñamos volver cuando la vida nos lleva lejos.
Nuestras vidas se desarrollan bajo techo, y cada hogar guarda una historia distinta. Por eso siempre me interesaron los espacios que se dejan ver por lo que son, aquellos que no intentan esconder el paso de la vida, sino que reflejan con honestidad a quienes los habitan.
Y aunque esto pueda parecer una oda al hogar, lo que realmente lo anima es la persona que vive allí.
Ese es el punto de Otra Mirada.
Abrir las puertas al universo personal y mágico de personas que inspiran. Recorrer sus hogares, conocer sus historias y descubrir qué cosas les dan sentido. Porque una casa puede hablar de muchas maneras, pero solo cobra verdadera vida cuando alguien la habita.
Otra Mirada es también un lugar físico donde encontrar arte, objetos, muebles y elementos que pueden hacer la vida más bella. Un universo de inspiración y creación donde las personas están en el centro de la historia, y donde sus hogares buscan ser su reflejo más fiel.
Bienvenidos a Otra Mirada.
— Ignacio.